Debemos expresar antes que nada que lo acontecido en la selva norte es indignante y nos genera una gran impotencia, considerando que estos hechos pudieron evitarse; pero una vez más, nuestro gobierno no ha sabido manejar esto, o aún sabiéndolo no ha querido hacerlo, obedeciendo tal vez a intereses particulares.
 
Aquí en Huaraz, la situación no ha generado mayor polémica, ya que la opinión pública se concentra en un problema con el hospital de Huaraz. Sin embargo, la voz constructora se  alzará aquí, en defensa de la vida, y no solo me refiero a nuestros compatriotas nativos, sino también a nuestros efectivos del orden, pues en Constructores Perú, TODA VIDA NOS IMPORTA.
 
Más allá de buscar culpables y responsables, aunque los hay, nuestro es de protesta contra esta violencia, pues más allá de las motivaciones, nada justifica los asesinatos entre peruanos. La inactividad del Estado por obedecer las demandas del pueblo, y la mala dirigencia que ha dirigido al pueblo indígena (pues esta violencia también se debe a una mala dirección, que consciente de un segura represalia del gobierno, asuzó aún más las acciones e invitó a la insurgencia) ha ocasionado que hoy estemos de luto nacional.
 
Por ello expresamos que cese la violencia, pero que  también cese la despreocupación del gobierno por tratar la derogatoria de todos los decretos supremos que colisionen con los interesen de nuestros pueblos nativos, ¿Cuántos muertos más debe haber?
 
Que el gobierno sea coherente con los convenios que ha ratificado, y que le sea leal al pueblo de quien obtuvo el voto y del que hoy quiere negar su participación en su propio desarrollo. El terrirotiro nos pertenece a todos, es cierto, pero también es cierto que el desarrollo es para todos y de acuerdo a como lo concibamos, nadie es dueño de la verdad como para pretender imponer lo que al parecer de algunos es símbolo de desarrollo.
 
Se ha comprobado que no hemos aprendido de nuestros errores: a mucho tiempo del informe de la Comisión de la Verdad, seguimos indiferentes a nuestra realidad, seguimos dándole la espalda a los más vulnerables, tenemos culpabilidad entonces, por permitirlo y algunas veces ignorarlo. Una vez más el problema se salió de las manos de nuestros gobernantes, y una vez más dejaron la carga a las Fuerzas Armadas, los resultados lo tenemos en lo sucedido el pasado 5 de junio.
 
Ciudadanas Constructoras de la Ciudad de Huaraz
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